Prevención y tratamiento del dolor

Prevención del dolor: Los pacientes acuden a la clínica del dolor, remitidos por su traumatólogo, su reumatólogo, su oncólogo u otro especialista. Esto suele suceder cuando el dolor ya se ha instaurado y además en muchos casos cuando  ya es crónico (superior a 3 ó 6 meses).

 Uno de los objetivos de las Clínicas del Dolor es actuar antes de que aparezca el dolor. Vivimos en la sociedad de la prevención: prevención de accidentes laborales, cursos de seguridad vial, simulacros de incendios….porque no también prevenir el dolor. En la mayoría de los casos, el dolor, afecta al aparato locomotor y ahí sí que  podemos actuar y  prevenir. Existen medidas generales como la higiene postural o una alimentación equilibrada para lograrlo, y otras más específicas como una analítica dirigida para conocer los niveles de vitamina D, una densitometría  ósea o un test de columna lumbar o cervical.

 Se realiza una exhaustiva y pormenorizada exploración física por aparatos y articulaciones. Se interroga sobre antecedentes, hábitos tóxicos, de conducta, actividad física…..Todas estas medidas dirigidas a la prevención del dolor se engloban en el llamado Chequeo del dolor”.  Así como se realizan chequeos de salud para detectar o prevenir enfermedades, así mismo, buscamos factores predisponentes o alteraciones en analítica, RNM u otras pruebas, independientemente de que el paciente refiera dolor, que puedan favorecer la aparición de éste.

 El dolor se define como  una experiencia sensorial y emotiva desagradable (IASP Chapman, 1986), es pues una experiencia personal. Cada uno lo vive de forma diferente. Así mismo el Chequeo del dolor”, se realiza de forma personalizada, a la carta. Varía según el sexo, la década de la vida o los antecedentes de enfermedades, intervenciones y hábitos de cada paciente.

 Tratamiento del dolor Si el dolor ya ha aparecido, debemos actuar tanto para curar este, como para tratar la causa del mismo. Existen distintos tipos de dolor: somático o visceral  y neuropático. El somático es producido por una lesión sobre un hueso (fractura) u  órgano (herida). El neuropático aparece cuando lo que duele es el nervio. Es un dolor de difícil manejo. Por ejemplo, en el caso de un aplastamiento vertebral por osteoporosis además de administrar calmantes para paliar el dolor debemos tratar la osteoporosis, aportar calcio al hueso y administrar fármacos osteoformadores.

 En el caso de una fractura vertebral con aplastamiento, además,  podemos en la fase aguda realizar una vertebroplastia percutánea que consiste en inyectar un cemento en el cuerpo o pedículo vertebral, reforzando la estructura vertebral y desapareciendo el dolor.

 La neuromodulación consiste en alterar o “modular” la información neuronal creada por el dolor y que se transmite mayoritariamente por el asta posterior medular. Es un fenómeno de despolarización del sistema nervioso producido por el paso de una corriente eléctrica, de tal manera que el efecto pueda ser una estimulación o una inhibición, a su vez local o a distancia. Es un enfoque no invasivo para tratar el dolor crónico intenso. La estimulación crónica es útil en el dolor neuropático.

 Otros métodos utilizados son:

 Radiofrecuencia nervio supraescapular. Tratamientos con fármacos, TENS (sesiones en el centro y domiciliarias) – Infiltración de puntos dolorosos –  Bloqueos diagnósticos – Bloqueos simpáticos centrales y periféricos por ecografía – Infiltraciones musculares con Botox –  Rehabilitación dolorosa / forzada con bloqueo nervioso – Ozonoterapia rectal, intrarticular e intradiscal –  Chequeo del dolor – Radiofrecuencia de columna, intrarticular y  nervios periféricos –  Vertebroplastia percutánea – Cifoplastia – Estimulación medular y periférica  –  Colocación dispositivos (bombas intratecales y periféricas) – Perfusiones  endovenosas  –  Homeopatía – Acupuntura

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