Cáncer y cuerpo: que lugar para lo subjetivo?

Junto al diagnóstico de cáncer, el paciente que ingresa en un Servicio de Oncología además de encontrarse en un estado de “choque” inicial, hace su andadura con su cuerpo tocado y manipulado por la ciencia médica. En la mayoría de los casos, se plantea la intervención quirúrgica previa al tratamiento ya sea de quimio o radioterapia, aunque en algunos pacientes, caso por caso, se plantea un tratamiento de tipo neoadyuvante con quimioterapia previa a la intervención quirúrgica.
El paciente recibe un diagnóstico que lo sitúa fuera de lo que hasta el momento él era y donde él se reconocía.
Es tal la magnitud del corte y sus efectos en las coordenadas vitales (laboral, familiar, social, sexual) que lo “esperable” y frecuente es la aparición de angustia, desolación, desamparo, aturdimiento, enfado…

El enfrentamiento a la muerte: modo particular de cada uno.

¿Cómo continuar viviendo y deseando, después de haber recibido un diagnóstico semejante que involucra de lleno el cuerpo y su estabilidad, donde éste ha recibido una sentencia relativa de la perentoriedad?

La sentencia de la muerte es común a todos, pero no así, el modo de acercarse y de enfrentarse a ella. Cada uno, a su manera, en su hacer cotidiano la coloca a una cierta distancia, permitiendo de éste modo, sostener una realidad supuestamente “protegida”. Incluso es más fácil, sostenerla a una distancia, para ubicarla, reconocerla y asignarla a otros: enfermos, ancianos…
Como consecuencia de éste diagnóstico, algo de esta campana invisible y protectora se resquebraja y sus efectos se hacen sentir en cascada sobre el cuerpo, apareciendo síntomas diversos, dolor, malestar emocional, recaídas…
¿Existe relación entre la reacción actual del sujeto ante la enfermedad y las características de su personalidad previa? ¿Cómo ha reaccionado históricamente ante dificultades importantes y situaciones límites?
Es importante en las primeras entrevistas dar el tiempo suficiente al paciente, sin prisas, para que emerjan situaciones previas, de pérdidas y/o de muertes, que se asocian a la nueva situación.
En varios casos, se pueden encontrar años antes de la aparición del tumor, alguna pérdida importante en la vida del paciente (muerte de un familiar significativo, pérdida de trabajo, separación/divorcio complicado), y generalmente éste, la toma como significativa y la siente asociada.

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